Las tortugas pueden volar

  • Duración:98 minutos
  • Idiomas:Kurdish, Arabic, English

Esta es la reseña de las tortugas no pueden volar en la Wikipedia

Los hechos ocurren antes de la invasión de Irak por parte de la coalición de países liderada por Estados Unidos de 2003. En un campo de refugiados del Kurdistán iraquí, en la frontera entre Irán y Turquía, los damnificados buscan desesperadamente el dinero necesario para poder adquirir una antena parabólica con la suficiente potencia como para poder enterarse de las noticias internacionales sobre la inminente guerra que se avecina. Los niños, marcados por la guerra, mutilados, huérfanos, hambrientos, desarraigados, son los que se llevan la peor parte, obligados a sobrevivir en condiciones infrahumanas y convertirse en adultos pese a su temprana edad. La película muestra el sufrimiento del día a día de estos jóvenes, la amistad entre ellos, lo difícil que les resulta tener que sobrevivir con lo mínimo y cuya única forma de conseguir ingresos para sus necesidades básicas es recogiendo minas antipersonales y vendiéndolas en el mercado negro, sin ningún tipo de equipamiento ni artilugio específico para eso.

Y la sinopsis es buena, pero la reseña comete un error común alrededor de esta película, esta no es un historia horrible de sufrimiento infantil —para eso ve Sentir que el suelo da batalla, ese si es un espeluznante drama ruso sobre los estragos que provoca la guerra—, pero Las tortugas pueden volar es una película humana, tierna, alegre y valiente en mas de un sentido.

Bahaman Ghobadi, el director, no tiene miedo de aventarnos a un pueblo kurdo lleno de hambre, niños huérfanos y destrucción, pero también tiene el valor de mostrarnos que los niños —a pesar de perder una pierna en un campo de minas o a sus padres en un tiroteo— pueden seguir jugando, trabajando activamente por mejorar su situación, tener héroes, esperar un regalo y enamorarse de la niña mas bonita del pueblo.

La historia tiene momentos divertidos, de suspenso, romance (o como se llame eso que sucede a los 12 años entre una niña y un niño) y acción en el contexto del final de la segunda guerra del golfo, E incluso tiene magia, Hengov un niño manco que recién llega como refugiado al pueblo donde transcurre la historia puede predecir el futuro, cosa curiosa es que casi ninguna reseña de la película menciona el tema y es bien interesante… y útil al momento de recolectar minas.

Las actuaciones de los niños son excelentes y, cosa curiosa, ninguno es actor profesional, el protagonista Soran Ebrahim interpreta a Satélite, el líder del pueblo, su actuación es espectacular, Ajil Zibari –piensa en el como el robin de Satelite—le da un toque cómico y tierno a la peli y Hiresh Feisal junto con Avaz Latif  llevan la parte dramática a extremos que te crispan la nuca.

Finalmente, Ghobadi es un excelente director, saca lo mejor de los niños, y por momentos te hace sentir que estas viendo una película de ciencia ficción, hay una escena en particular donde me sentí viendo Battle Angel Alita (1993) con actores reales, hace que te olvides del contexto real de la historia, una guerra en alguna parte del mundo en la que vives y hace que te sientas como en un cuento, al finalizar la peli el choque con la realidad es tremendo, el final es bonito, te deja contento pero no puedes dejar de pensar en que hay cosas horribles sucediendo en alguna parte del mundo y que en alguna parte del mundo hay gente enfrentando cosas horribles y saliendo adelante, vamos, te quita las ganas de mariconear por cosas estupidas como el estress de la oficina o el trafico.

Una película genial, hermosa y muy recomendable a la que, adivinaron, le doy 5 lechitas completas.

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2 Responses to “Las tortugas pueden volar”

  1. Jesús octubre 25, 2011 at 1:45 pm #

    Yo la ví hace tiempo cuando iba de viaje,
    Por un momento pensé que era el mal humor del chofer y que puso esta película por que sólo íbamos como 5 pasajeros, después de unos minutos quedé enganchado, me gusto y me impacto, eso fué lo mejor. Las actuaciones muy buenas y la trama mejor.
    No sé si el chofer se dió cuenta de la joyita que nos brindo durante el viaje, pero agradezco su buen o mal humor.
    Yo si le daba las 5 lechitas.

    • Adolfo Tavizon octubre 25, 2011 at 10:51 pm #

      Ya somos dos en el club de fans de esa peli

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